Resultó el proyecto ser completamente diferente a las ideas presentadas. Siguiendo las palabras de quien dirige el curso, Martín Bonadeo, opté por hacer algo relacionado con lo que me interesa, este 'algo' se transformó en un ojo.
La mirada es cautivante, la visión, el ver. Hoy estamos altamente "observados": cada actividad que hacemos, dejamos a nuestro paso información, ya sea al utilizar el teléfono celular, al entrar al club o a la universidad pasando la tarjeta magnética, al usar tarjeta de crédito, inclusive al viajar en subte (se puede llamar a un 0800, y al dar el número de boleto, sabrán si fue usado, en qué estación y a qué hora).
Este ojo es un 'Gran Hermano', un ojo que ve todo, el ojo de un semidios, y para resaltar este sentido, se han empleado tres tornillos de fijación que configuran un triángulo equilátero en alusión al ojo de Dios.



